Ago, 2026
Antología
El paisaje como experiencia
Iván Manrique conoce estos paisajes. Los ha recorrido, se ha detenido en ellos, ha reconocido sus formas, sus accidentes, sus nombres. Hay una experiencia del territorio anterior a la obra, construida en el empo y en el acto mismo de atravesarlo.
Después viene la pintura. El paisaje vivido encuentra otra forma en el lenguaje plás co. En ese pasaje la experiencia cambia de estado: las distancias, la materia, los recorridos ingresan en el espacio de la obra y adquieren una nueva existencia.
Traducir esa experiencia supone transformarla, hacerla pasar de lo vivido a la imagen sin borrar por completo aquello que le dio origen.
Esta manera de experimentar el territorio antes de traducirlo surca también cierta poesía sanjuanina. El paisaje se camina, se atraviesa, se incorpora. En Jorge Leonidas Escudero esa pertenencia alcanza una formulación extraordinaria: “…Rajuñaron montañas hasta volverse piedra…”
Antología es el nombre elegido para reunir estas obras. Originariamente, la palabra significaba una colección de flores; más tarde pasó a designar una selección de composiciones escogidas, especialmente poé cas. Algo de aquel gesto permanece: escoger dentro de una producción mayor y hacer de lo reunido una nueva composición.
Cerca de treinta obras realizadas en dis ntos momentos —muchas de ellas nunca expuestas en San Juan— construyen aquí su propia trama. En su reunión aparecen recurrencias, desvíos y persistencias; formas dis ntas de una relación con el territorio que vuelve una y otra vez.
El paisaje fue recorrido antes de ser pintado. Fue experiencia antes de ser imagen. La traducción lo transforma sin cancelar aquello que le dio origen. Algo de aquella experiencia permanece y se transmite.
Y es esa insistencia lo que todavía nos conmueve.